Las 4 estaciones de la pareja: Qué son y cómo superarlas

Estaciones de las relaciones

Hollywood ha creado una imagen idílica de las relaciones. Y es que no importa el argumento de la película, al final los protagonistas siempre acaban enamorándose perdidamente y viven felices para siempre. Aunque las comedias románticas nos hacen idealizar el amor, en la vida real, las relaciones pasan por muchas fases y el «felices para siempre» es solo una parte de la historia.

¿Nunca oíste hablar de las cuatro estaciones del amor y de la pareja? Sigue leyendo para saber cuáles son, qué significan para ti y para tu pareja ¡y cómo superarlas con éxito!

Las cuatro estaciones de una relación

Primavera: Un nuevo comienzo

Pareja asiática bailando frente a un árbol florecido

La primavera es conocida como la estación de los nuevos comienzos. Durante esta época, la naturaleza florece y crece sin cesar. El comienzo de una nueva relación se siente exactamente como la primavera: Lleno de alegría y promesas.

Por eso, suele ser la más feliz y armoniosa de todas las estaciones del amor. Es el momento en el que vives todas esas maravillosas «primeras» experiencias con tu pareja: su primera cita, su primer beso, la primera vez conociendo a amigos y familiares, etc. El amor en primavera es perfecto en todos los sentidos.

Al cerebro le gusta estar enamorado y, cuando encuentras a alguien que te atrae, responde liberando dopamina y adrenalina. Estas sustancias químicas son las responsables de la sensación de vértigo y mariposas en el estómago que asocias con el comienzo de una relación. Las mismas sustancias químicas fomentan la creación de un vínculo emocional y el apego, por lo que acabas queriendo pasar cada momento con tu nueva pareja.

Cuanto más tiempo pases con ella, más se liberan estas sustancias químicas que te hacen sentir tan bien. Esto suena como lo mejor del mundo, ¿verdad? Bueno, no exactamente. Si bien estos neurotransmisores te hacen sentir bien, también reducen la actividad de las partes del cerebro que contribuyen a la toma de decisiones racionales. Bajo los efectos de esta “ceguera de amor” es más probable que acabes pasando por alto las red flags.

Verano: La luna de miel

Hombre feliz cargando a su novia en la espalda en la playa

El verano llega cuando te entregas claramente a la nueva relación. Durante este tiempo, es posible que decidan empezar a salir juntos en exclusiva o que se planteen un futuro juntos. Al igual que las relaciones en primavera, las relaciones en verano también se caracterizan por una sensación general de felicidad, ¡les encanta pasar tiempo juntos y compartir momentos! Esta estación del amor se conoce como verano o luna de miel.

Durante el verano de tu relación, es probable que empieces a darte cuenta de que tu pareja no es perfecta pero aún así decidas ignorar esas imperfecciones: Se perdona con facilidad, se aceptan hábitos molestos y es más probable que se escondan los problemas más importantes (es decir, las banderas rojas) bajo la alfombra.

Un estudio publicado en Frontiers in Psychology afirma que los genes pueden influir en nuestra forma de ver las relaciones. Este estudio identificó cuatro genes que influyen en la forma de relacionarse en pareja. Cuando están presentes, hacen que los individuos sean más propensos a ser monógamos a largo plazo. Las personas que poseen estos genes tienen niveles de dopamina más altos y, por tanto, permanecen enamorados durante más tiempo. En estos casos, la estación del verano puede alargarse más de lo común, ¡están de suerte!

Otoño: El punto de inflexión

Hombre sonriente cargando a su novia en la espalda en el parque en otoño.

Los expertos dicen que la fase de luna de miel de cualquier relación dura entre 18 y 24 meses. El final de esta etapa es como el estallido de una burbuja. De repente, tu pareja deja de ser perfecta a tus ojos. Es posible que esas peculiaridades que antes ignorabas ahora te empiecen a molestar o que tengan desacuerdos más a menudo. Todas esas experiencias que antes eran emocionantes (como hacer la compra juntos o visitar a la familia del otro) se convierten en rutina y empiezan a parecer mundanas. Estos son los rasgos distintivos de la temporada del otoño en una relación.

De la misma manera que las hojas cambian durante el otoño, las relaciones en otoño pasan por una especie de poda. El final del periodo de luna de miel representa un punto de inflexión importante para la mayoría de las relaciones. Algunas parejas pueden decidir que las heridas son demasiado grandes para ser sanadas, mientras que otras las sanan y superan.

En otras palabras, el otoño del amor suele acabar o bien cuando la pareja da por terminada su relación o cuando ambas partes aceptan sus diferencias, tratando de encontrar una forma de hacer funcionar la relación y estabilizarla.

Invierno: El conflicto

Pareja besándose en una noche de nieve

El invierno es la estación final. Típicamente frío e implacable, con días cortos y noches largas y oscuras, el invierno significa desapego, aislamiento y a veces incluso el final de algo. En este momento de la relación, los desacuerdos pueden convertirse en auténticas peleas al tratar de equilibrar lo que es importante para ti y tu pareja. Las dificultades pueden surgir si ambos tienen prioridades o enfoques diferentes y les resulta difícil conciliar sus diferencias para encontrar un punto medio aceptable.

En los años setenta, los investigadores Kenneth Thomas y Ralph Kilmann sugirieron que las personas responden a los conflictos de distintas maneras según su grado de asertividad y cooperación, lo que puede ser decisivo durante la fase del invierno en una pareja:

  • Los individuos que compiten son muy asertivos pero no cooperan; discuten a la defensiva y siempre intentan salirse con la suya.
  • Las personas complacientes son muy cooperativas pero no asertivas. Tienden a dar prioridad a las necesidades de su pareja y a descuidar las suyas propias.
  • Los individuos evasivos no son ni asertivos ni cooperativos. Tienden a retirarse, se niegan a participar en el conflicto y, en general, esperan a que los problemas se solucionen solos.
  • Por el contrario, las personas que colaboran son asertivas y cooperativas. Valoran el trabajo en equipo para encontrar la solución perfecta para los dos y son propensos a profundizar en los malentendidos para identificar los verdaderos problemas.
  • Los individuos comprometidos se sitúan en el punto medio de la asertividad y la cooperación. Suelen buscar soluciones mutuamente aceptables, pero no intentan descubrir el origen de los problemas.

Cómo superar y enfrentar las estaciones del amor

Es importante recordar que cada relación es única. Algunas relaciones pueden permanecer en un verano perpetuo, mientras que otras parecen vivir el invierno en bucle. La gran noticia es que sus acciones pueden influenciar la forma en la que pasan por las distintas fases. Solo es necesario que ambas partes se comprometan con la relación y se esfuercen en mantenerla.

Mantén el contacto

Pareja es un bosque romántico tocando frentes

Y lo decimos literalmente. La ciencia ha demostrado que los abrazos y otras formas de contacto no sexual hacen que el cerebro libere oxitocina, una hormona que favorece la creación de vínculos. La oxitocina aumenta los niveles de hormonas del bienestar (como la dopamina y la adrenalina) mientras que reduce las hormonas del estrés (como el cortisol y la serotonina).

Así que la próxima vez que estés frente a tu pareja cenando, roza su mano mientras le pasas la sal. Acurrúquense juntos mientras miran Netflix. O tómense de la mano mientras cruzan la calle. El secreto para mantenerse (o volver a entrar) en la primavera puede estar a un solo “toque” de distancia.

Refuercen su conexión sexual

Gran parte del trabajo que hay que hacer para reavivar las relaciones implica volver a los comportamientos que tenían de forma natural al principio, y eso incluye tener sexo, sobre todo si de repente están teniendo mucho menos. Si tu pareja y tú sienten que están estancados en la rutina, piensen en volver a poner ell sexo en su lista de prioridades.

Elige una hora y un día (antes del trabajo, después del trabajo o entre horas, ¡si te animas!) y cíñete a ello. Programar el sexo puede no parecer muy romántico de entrada, pero a veces las mejores cosas de la vida requieren un poco de planificación. Ya hemos mencionado que el contacto piel con piel dispara las hormonas de la felicidad, ¿verdad? 😉

Comunicación, comunicación y comunicación

Pareja joven teniendo una conversación

Esfuérzate por notar las cosas que te gustan de tu pareja y asegúrate de decírselo. Centrarse en lo bueno provoca una oleada de dopamina y adrenalina, las hormonas que caracterizan las estaciones de la primavera y del verano en una relación. Hacer cumplidos significativos y decirles que les quieres refuerza vuestra conexión y estimula los niveles de estas hormonas.

Los detalles importan, por ejemplo:

  • Deja pequeñas notas adhesivas en el espejo del baño o en la mesa de la cocina.
  • Envíale mensajes de texto a escondidas a mitad del día.
  • Dejen sus teléfonos a un lado durante la cena y hablen.

Las opciones son ilimitadas una vez que se comprometen a estar más presentes el uno con el otro. Si notaste que ambos tienen problemas de comunicación, hablen abiertamente y prueben diferentes ejercicios de pareja para una comunicación sana.

Planifiquen su futuro soñado

  • Planeen unas merecidas vacaciones.
  • Abran una cuenta bancaria conjunta y ahorren para la casa de sus sueños.
  • Hablen de hijos si es algo que ambos desean
  • ¡O adopten un cachorro!

Lo importante es establecer objetivos de pareja porque visualizar el futuro común reafirma su compromiso con la relación. El objetivo es crear un futuro que les ilusione.

Acepta la rutina

Si sientes que tu relación se está desmoronando porque has perdido la chispa, puede ser un buen momento para reajustar tus expectativas. A menudo, las personas asumen que una relación se ha acabado porque ya no sienten mariposas en el estómago cuando están con su pareja, ¡pero esto no es así!.

Recuerda que nuestras emociones están impulsadas por nuestros neurotransmisores. El comienzo de una relación se caracteriza por un estado de excitación constante gracias a la dopamina y a la adrenalina, mientras que la etapa media de la relación se caracteriza por la presencia de otras hormonas como la oxitocina, que fomenta la estabilidad y el confort. ¡Aprende a apreciar la rutina y la comodidad! Al fin y al cabo, los detalles del día a día (saber exactamente cómo le gusta el café a tu pareja o si apaga las luces o no) son los cimientos de cualquier pareja.

Mantén viva la relación

couple singing and having fun in the kitchen
No dejes que tu relación perezca durante el otoño y el invierno. Reaviva la pasión en tu relación, a veces un poco de esfuerzo es todo lo que se necesita:
  • Vístete para salir por la noche, prueben juntos una nueva afición.
  • Cocinen juntos
  • Organicen una cena para los amigos que no han visto en mucho tiempo
  • Hagan paracaidismo
  • Disfruten de nuevas experiencias que pueden hacerles recordar buenos tiempos pasados, ¡lo que sea!
¿La ventaja? Estas experiencias también provocan un torrente de dopamina.

Consideren la posibilidad de hacer terapia de pareja

Si todo esto falla, pueden pensar en hacer una terapia de pareja. No hay que avergonzarse de acudir a un experto para que los ayude con la relación. Reconocer que a veces no es posible resolver los problemas sin apoyo externo no es fácil pero lo importante es que están dispuestos a intentarlo.

A menudo, elegir amar y luchar por el otro es incluso más difícil que ponerle punto y final a una relación. Un profesional capacitado puede ayudar a mediar en cualquier problema así como hacerlos conscientes de todas las cosas buenas de la relación.

Trata a tu pareja como un compañero en el sentido más estricto de la palabra, y comprométanse el uno con el otro. Pasen por todas las estaciones del amor tantas veces como sea necesario, ¡pero aprendan a cada paso! Al fin y al cabo, las mejores relaciones son esas en las que ambas partes crecen juntas y salen fortalecidas de los desafíos.

Patricia Ann Lee

Patricia Ann Lee

Patricia Lee es una escritora filipina que le encantan los pastelitos de hojaldres. Aunque durante el día trabaja como médica, la escritura siempre ha sido su primer amor. Considera las citas como un gran ejercicio de comunicación.

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